Dulce muerte
Mañana se termina mi matrimonio. Nada me puede salvar esta vez. Ni tan siquiera haber encontrado la cinta de video de la boda (estaba en el compartimento con cremallera de la parte delantera de la mochila que estaba debajo de la maleta en el altillo del hall).
El responsable es este:
No, no es Eva Longoria (ojalá!), la culpa es del puto heladito que tiene en sus manos.
Anoche, comiendo uno de esos, se me rompió un trozo de la cobertura de chocolate que, trás rebotar en mi barriga, se posó sobre el sofá blanco dejando la respectiva huella.
Y mañana vuelve Blanca. Soy hombre muerto...
