domingo, julio 29, 2007

El libro de las promesas

Hola chicos, ya estoy en Lisboa. He llegado con dos horas de retraso pero la demora se ha hecho más llevadera gracias a un hombre, de quién os paso a relatar la historia.

Se llama João de Melo. Ha rebasado los 60 hace unos años pero eso no le impide seguir viajando solo, en la busqueda de algo que le ayude completar su novela: "El libro de las promesas".
Sentado en su estrecho asiento, una fila mas adelante y a mi derecha, apura los últimos minutos antes del despegue para enviar un SMS.
Su agilidad con el teclado del móvil no le permitió escribir más que: salimos con una hora de retraso durante los 5 minutos que dura la demonstración de seguridad aérea. Pero a João de Melo eso le dá igual. El lo que quiere es aprovechar las nuevas tecnologias para comunicarse con sus amigos, con la gente que le ha apoyado desde que empezó su libro. Por eso, en cuanto se apagó la señal de abrocharse los cinturones, él sacó su portátil y lo puso encima de su regazo.
Trás la musiquita de windows que llamó la atención a más personas de las que él quisiera, empezó el verdadero espectaculo. Durante 25 minutos intentó, se esforzó, insistió y luchó contra su memória que le impedia recordar la contraseña del Skype! Porque por muchas combinaciones de posibles nombres de ususario que probase, joaodemelo, joao.de.melo, joao_de_melo, jdmelo, joaomelo, joao.melo, ninguna parecia hacerle caso y, fracaso trás fracaso, tuvo que abandonar su pelea y rendirse. Podría haberle avisado que para usar el Skype hace falta una conexión a internet y que en los aviones (de momento) no la hay, pero eso hubiera sido romper el equilibrio del universo.
Finalmente, abatido, decidió volcarse de nuevo con su novela y rematar algunos parrafos. Abrió el Word y retomó el trabajo en la página 56. A continuación, y para terminar, os pondré lo que pude leer de su pantalla gracias al gran tamaño de la fuente que utiliza. Espero que os guste tanto como a mí.

Lo peor de todo al fin y al cabo era pensar que además de haberla raptado, hayan podido violarla. Pensar que se hayan podido abalanzar sobre ella como sombras tenebrosas, uno trás otro, con sus grandes sexos y gimiendo como símios. Provocandole con sus movimientos un dolor que jamás había experimentado mientras hacia el amor. Haciendola descubrir....