La verdad es que después del post de Tachín, me he quedado con las ganas de inspirarme y responder de forma inteligente sobre los vicios y las virtudes del ser humano. Afortunadamente eso no ha sido así, y me he puesto a hablar con él por el skype.
La verdad es que se oía casi perfectamente, lo que nos facilitó una conversación amena, fluida y alentadora. Reflexionando sobre ella, me doy cuenta que quizá nuestras vidas no sean aburridas, quizá poco interesantes o demasiado comunes. Desde luego, en este grupo, pandilla o lo que seamos, tenemos cosas muy comunes (que no quiere decir malas; sin ofensas, por favor): el señor que se casó, el señor que todavía no quiere casarse pero sí empezar una vida en pareja con su piso nuevo, el joven que tiene ganas de acabar la carrera para empezar a trabajar etc. Sin embargo, si eso es cierto, más cierto es que también hay hechos muy poco comunes (también sin ofensas, por favor): el señor de 28 años que no sabe nadar y va a un cursillo de natación donde le dan una longaniza, los señores de 29 y más que no pillan ni para atrás, el señor que va a ver una vaquilla y acaba con las dos muñecas rotas, el cute gigolo de las canadienses de México... (de estos ejemplos raros hay más, ejem ejem)
Claro, yo me quedo tranquilo porque como la frase anterior, dentro del apartado de rarezas, que me describe, describe también a casi todos... pues eso; mal de muchos consuelo de tontos. Pero qué se le va a hacer. Si está de Dios que es así, así será, y si no, ya cambiará. El caso es que a mí, como le acabo de confesar a Tachín, me pasan dos cosas. Una es que no me aguanto ni yo. La otra, que en realidad son dos, es la consecuencia de la primera. Si no me aguanto yo, cómo voy yo a aguantar a nadie. Y, es más, si no me aguanto ni yo que me quiero mucho (sobre todo por las noches), quién me va a aguantar a mí.
Tranquilos, se trataba de preguntas retóricas de las que no espero respuésta... solución sí, pero quizá no haya. Lo que es cierto es que la vida es como es, y hay que llevarla de la mejor manera posible. Una de las mejores cosas (sí, llega el momento pastelón) es cuando nos juntamos y lo pasamos genial. La verdad es que últimamente lo hacemos bastante poco, pero cualquier ocasión es buena. Así que a ver si nos animamos, y después del verano, nos juntamos todos todos todos otra vez. Mientras habrá que conformarse con estos pequeños encuentros que tenemos de vez en cuando. Yo la semana pasada salí con Poty y más gente del curro hasta las 2 am y más! (Poty también!!). Este miércoles juego al pádel con Tonino y Palo. Hace unas semanas estuvimos cenando con el Arrás que nos vino a visitar.
Yo creo que tras esta disertación, cada uno debería sacar sus propias conclusiones. La mía es que no somos aburridos, como mucho un poco normalitos. Moraleja: hay que darle más importancia y poner más interés en las cosas normales.
Como contrapunto divertido, os pongo una foto del jueves pasado (despedida de uno del curro) en el que hicimos un botellón delante de casa. Bendito whisky-cola en melón vaciado... Qué placer de sabor!
PD: Eso no fue nada aburrido.